El Gobierno japonés planea llevar a cabo un estudio de viabilidad del proceso de recogida y almacenamiento de CO2, conocido como CCS. Este proceso se usa para recoger dióxido de carbono residual de las emisiones de las plantas de energía térmica y fábricas para almacenarlo en formaciones geológicas a una profundidad de más de 1 kilómetro.