Los amotinados atacaron el 28 de julio instalaciones del Gobierno chino y de la policía en el Condado de Yarkand, situado en la prefectura de Kashgar.
Un sitio en internet de noticias del Gobierno chino informó que 37 personas murieron en los violentos ataques, de los que culpó a terroristas afiliados a la agrupación independentista Movimiento Islámico del Turkestán Oriental.
La presidenta del Congreso Mundial de Uigures, Rebiya Kadeer, emitió una declaración en Washington el miércoles.
Kadeer dijo que según informes muchas personas habían muerto cuando las autoridades chinas impusieron medidas duras contra los uigures después de los ataques.
Señaló, sin embargo, que es imposible saber la verdad, dado que las autoridades chinas han cortado el acceso a internet e impuesto restricciones severas a los medios de comunicación.
Rebiya Kadeer también dijo que las autoridades chinas están utilizando aviones no-tripulados para recopilar información sobre personas sospechosas de acciones terroristas.
Fuente. NHK
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